“Las personas con amaxofobia no son conductores peligrosos”
25/08/2026
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“Amaxofobia, exceso de responsabilidad, perfeccionismo y control”

Como psicóloga y especialista en amaxofobia en este posti intento desmitificar la creencia instaurada de que quienes sufren de ansiedad al volante son conductores peligrosos.

La realidad dice otra cosa. Así, como las causas de la amaxofobia son diferentes y están articuladas con la historia de vida, y la personalidad de cada individuo, la manifestación de la misma también es diferente. Por consiguiente, la intervención debe estar diseñada para cada caso. Como un traje hecho a medida.

Pecando de reduccionismo, en su gran mayoría, los perfiles de quienes padecen ansiedad al volante tienen como denominador común una tendencia al control excesivo del entorno, al perfeccionismo, a magnificar intensamente el peligro, al pensamiento catastrofista, a la devaluación de las propias habilidades, y a la sobrevaloración de las habilidades de los demás conductores.

Asimismo, son propensos a darle mucha importancia al juicio de los demás, y a la mirada del otro, no quieren molestar, ni entorpecer la carretera, les asusta fallar, cometer una equivocación, y ser juzgados de torpes. Por supuesto, que esto varía de persona a persona.

Estas características hacen que la persona con amaxofobia intente quitarse ese miedo intenso, constante, y agotador. Aquí tenemos la primer trampa, creer que nos podemos deshacer del miedo. No podemos dejar de sentir lo que sentimos. Nadie puede arrancarse el miedo.La amaxofobia no es imprudencia

Sí, podemos aprender a conducir a pesar del miedo, y al hacerlo de manera sistemática el miedo empieza a disminuir. Sin embargo, la exposición a la conducción debe ser progresiva y gradual en trayectos controlados en los que la ansiedad no se active de manera intensa, estas experiencias de micro éxitos ayudan a cuestionar la creencia de que conducir es peligroso.

Otra solución que aparece con frecuencia es la famosa  evitación, que si bien produce un alivio instantáneo, “Mejor salgo con el coche mañana, o lo dejo para el finde cuando esté más tranquilo”,  “Donde vivo el transporte público funciona de maravilla”,  “No todo el mundo está hecho para conducir”, “Ya conduciré cuando resuelva esto de la ansiedad”, y frases de este estilo, el mensaje que transmite es que no eres capaz de hacerlo

Otra solución que forma parte del problema a la hora de querer regular la amaxofobia es el pedido de ayuda constante, conducir solo con un copiloto jamás solo, “cuando esté preparado saldré solo”. Nunca.

Conducir siempre acompañado envía el mismo mensaje de incapacidad, “solo no puedes hacerlo”.

Las personas con amaxofobia no son conductores peligrosos

¿Cómo podemos afirmar que las personas que sufren amaxofobia no son conductores peligrosos?

Las mencionadas y fallidas soluciones intentadas para resolver este problema que hacen que el miedo persista, dan cuenta de un exceso de prudencia, no de imprudencia. La persona evita exponerse a la situación del tráfico real por miedo a liarla, a cometer un accidente, a no reaccionar a tiempo, a no ver a un peatón, a sentir mucha ansiedad. Sobrevalora el peligro.

Mientras que los conductores peligrosos tienen reducida la percepción del riesgo, son desobedientes de la ley, y sobrevaloran su capacidad de reaccionar y creen que la física y el entorno no puede afectarles a ellos, quien padece amaxofobia suele pecar de lo contrario, extrema precaución, planificación obsesiva de rutas y un respeto riguroso por los límites de velocidad.

Muchas personas con amaxofobia suelen confundir el  malestar que sienten con incapacidad para la conducción. Cuando la realidad dice que en su gran mayoría son muy buenos conductores. La ansiedad al volante no tiene que ver con la parte técnica del coche, es

un problema relacionado con la ansiedad, con el sentir, con el hecho de percibir un peligro real donde no lo hay. Sentir un nivel de alerta altísimo acompañado de taquicardia, sudoración, y pensamientos catastróficos, hace que la persona sienta que conduce mal o que va a causar un accidente, pero sus reflejos y conocimientos técnicos suelen estar intactos.

El miedo a conducir no te hace un conductor temerario

La regulación de la amaxofobia a través de la exposición gradual, controlada y progresiva, busca precisamente alinear esa percepción distorsionada del peligro con el riesgo real de la vía, permitiendo que la persona recupere la calma sin perder su prudencia natural.

La próxima vez que escuches a alguien decir que quien siente ansiedad al volante no debe conducir, puedes recordar este posti y responderle que los conductores temerarios tienen una escasa percepción del peligro, algo que les sobra a quienes sufren de amaxofobia, transformándolos en conductores prudentes, obedientes a la ley, y con temor a dañar a otros.

La amaxofobia se regula con paciencia, esfuerzo, y constancia, junto al acompañamiento y a las herramientas necesarias. El camino es duro…pero con creces merece la pena recorrerlo.

Hasta el próximo posti y recuerda no dar tanta importancia al fracaso o al error.

Betina A. Speroni YouTube. Shorts sobre amaxofobia.