“Adolescentes y sexualidad”
En este posti reflexionamos sobre un momento especial no solo en la vida de los hijos, si no también en la de los padres, y es el inicio de la vida sexual de un adolescente. Algo por cierto completamente natural, sano y esperable que habla de un buen desarrollo tanto físico como emocional de un jovencito.
Si como padre ya te has encontrado en la situación que da título a este posti, entiendes lo que se siente, si aún no, tal vez te sirva para reflexionar, hacerte preguntas, o cuestionar algunas ideas al respecto.
No estamos frente a un tema moral o de valores, sino ante un momento de transición evolutiva que puede convertirse en un conflicto, dependiendo de cómo reaccionen los padres.
La idea no es enfocarse en buscar el “por qué” pasa esto, sino en cómo funciona la dinámica actual y en qué soluciones intentadas por los padres, y la familia podrían empeorar la situación.
Lo primero que investigaría el terapeuta estratégico es qué han hecho los padres hasta ahora ante la petición de la hija, y qué efecto ha tenido. Las soluciones intentadas fallidas más comunes suelen ser las siguientes.
La prohibición tajante, “¡De ninguna manera!”. Este tipo de respuesta suele activar una rebelión adolescente. Convierte al novio en el “fruto prohibido”, haciendo que la chica busque la forma de ir a escondidas o rompa la comunicación.
Otra de las soluciones fallidas es el sermón moralista, “Eres muy joven”, “No es correcto”. ¿Qué suele pasar en estos casos?. Estos comentarios provocan que la adolescente se defienda intelectualmente o se aísle, sintiendo que sus padres no la entienden.
Otra solución intentada suele ser la delegación o evitación, “Pregúntale a tu padre/madre“. Estos comentarios denotan debilidad y falta de acuerdo en la pareja parental, lo que la adolescente puede aprovechar para triangular.
¿Qué hacer entonces?
El objetivo no es simplemente decir “sí” o “no”, sino redefinir la relación entre padres e hija para pasar de un modelo de control vertical a un modelo de guía e influencia. Se busca que la adolescente asuma la responsabilidad de sus actos y que los padres mantengan su autoridad sin romper el puente del diálogo.
Aquí los padres pueden echar mano del diálogo estratégico, y el uso de preguntas con ilusión de alternativas para guiar la conversación, con el fin de hacer reflexionar a la adolescente sobre la madurez que implica ese paso.
“¿Quieres ir a dormir allí porque te sientes lista para asumir la responsabilidad total de lo que implica dar este paso en la relación con él, o es solo para pasar más tiempo juntos?”.
¿Por qué funcionan las preguntas con ilusión de alternativas? porque al hacer uso de las mismas los padres en lugar de juzgar o decir “eres muy joven”, abren el diálogo ofreciendo dos opciones que apuntan a la madurez.
Por ejemplo, “Hija, respecto a lo que nos pediste de ir a dormir a casa de tu novio, hemos estado pensándolo. Queremos entenderlo bien, ¿nos lo pides porque sientes que vuestra relación ya ha alcanzado un nivel de madurez que requiere dar este paso, o es más bien el deseo natural de pasar más tiempo juntos y experimentar algo nuevo?”.
Hija, “Bueno, las dos cosas. Nos queremos mucho y queremos pasar más tiempo juntos, no tiene nada de malo.”
Aquí, los padres pueden devolver lo que ella dice, pero reformulado de una manera que define la realidad.
“Si te hemos entendido bien, os queréis mucho y sientes que dar este paso es una forma natural de avanzar en la relación. Al mismo tiempo, entiendes que pasar la noche juntos implica entrar en una dinámica de adultos, con las responsabilidades que eso conlleva, ¿es así?”
Hija: “Sí, claro que soy responsable.”
También es importante evocar Sensaciones, tocar las cuerdas emocionales.
En lugar de dar un sermón lógico, “los anticonceptivos”, “los estudios”, se apela a una imagen o sensación que genere autorreflexión. Se usa la estratagema de “quemar etapas”.
Padres, “Nos alegra ver que te consideras responsable. Sin embargo, hay algo que nos preocupa y queremos compartirlo contigo. A veces, cuando se corre mucho por encender todas las luces de una habitación a la vez, el paisaje se vuelve cotidiano demasiado rápido.
Ir a dormir juntos es el escenario de los adultos que ya tienen que lidiar con la rutina diaria. ¿No te da miedo que, al meter la convivencia de adultos tan pronto en vuestra relación, la magia del noviazgo, de echarse de menos y de conquistaros paso a paso se gaste antes de tiempo?”
Hija, (Probablemente se quede pensando o intente defenderse, pero la duda ya ha sido sembrada). “No creo que nos cansemos.”
Finamente el cierre paradojal, (La Concesión Condicionada o el No Protector), dependiendo de la decisión final de los padres, el cierre estratégico varía.
Si los padres deciden un “NO” temporal, una opción es “Vencer sin combatir”.
Padres, “Precisamente porque queremos que vuestra relación sea preciosa y dure mucho tiempo, nuestro rol como padres es ayudarte a proteger vuestros tiempos. Creemos que aún es pronto para quemar esa etapa. Por ahora la respuesta es no, pero no porque no confiemos en ti, sino porque queremos preservar la belleza de tu noviazgo actual. Sigamos hablando de esto más adelante si la relación sigue consolidándose.”
Si los padres deciden un “SÍ” condicionado, una opción podría ser, “El pequeño regalo”.
Padres, “Confiamos en tu madurez. Vamos a hacer una prueba, este sábado puedes ir a dormir allí, bajo la condición de que hables con sus padres para asegurar que a ellos les parece bien y que respetamos sus normas de casa. El domingo regresas a la hora acordada.
Evaluaremos juntos cómo ha ido esta experiencia para ver si estáis listos para que se repita de forma muy ocasional.”
¿Por qué funciona este abordaje?
Porque desarma la reactividad de la adolescente. Al no encontrar un muro de enfado o prohibición irracional, no tiene contra qué rebotar. Los padres se posicionan a su lado haciéndola co-responsable de la decisión y del futuro de su propia relación de pareja.
Lo expuesto en esta líneas es a modo orientativo, de ninguna manera intenta ser una “receta” de cómo se debe responder en esa situación, dado que cada relación, y cada familia es única.
Hasta el próximo posti y recuerda que los padres “perfectos” no existen. Nos vamos haciendo padres con nuestros hijos. La idea es acompañarlos, guiarlos, apoyarlos, escucharlos, entregándoles nuestro amor, e inevitablemente cometiendo errores, que al ser hechos desde el amor más desinteresado y genuino, nunca pueden ser graves.
Betina A. Speroni YouTube, shorts diarios sobre amaxofobia.



