“¿Cómo ayudar a una persona que siente miedo al conducir?”
15/06/2026
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“El cerebro escucha más al cuerpo, que a la lógica”

Cuando una persona sufre ansiedad al conducir y lo comparte con amigos, o familiares, estos suelen decirle frases como, “Practica y ya verás como lo superas”, “Todos hemos pasado por lo mismo al principio”, “Con la experiencia viene la confianza y el miedo se va”, y en algunos casos, “Lo tuyo no es la conducción”, “Si sientes miedo mejor no conduzcas”, entre otras.

¿Qué pasa con estas frases? Si bien detrás de las mismas hay una buena intención, estas frases muestran que se desconoce la amaxofobia, y la confunden con la falta de experiencia de un conductor novel.

La palabra amaxofobia proviene de la unión de hámaxa (carruaje), y Phobos (pánico).

Siguiendo los lineamientos teóricos del neurocientífico Antonio Damasio, podemos decir que para la amígdala cerebral de una persona con amaxofobia, el coche deja de ser un medio de transporte y se convierte en una amenaza de supervivencia.

Damasio distingue entre emociones primarias, aquellas que son innatas y grabadas en nuestros genes para protegernos, y emociones secundarias, aquellas aprendidas por la experiencia.

Cando la persona que sufre amaxofobia percibe ciertas características de la conducción, como por ejemplo, la velocidad en autovía, el tamaño de los vehículos pesados, pendientes pronunciadas, sensación de encierro o falta de control, su corteza visual y auditiva procesan estos estímulos y lo envían a la amígdala.¿Cómo acompañar a alguien con amaxofobia?

Y como la amígdala está programada evolutivamente para reaccionar ante estímulos que pongan en riesgo la vida, el cerebro va a relacionar de forma distorsionada velocidad con peligro, o camiones con peligro, o pendientes empinadas con peligro, etc., activando la amígdala como si estuvieras frente a un depredador real.

En esos momentos la razón no tiene lugar. La amígdala dispara la alarma de forma automática.

Antonio Damasio aporta el concepto de marcador somático, una especie de “etiqueta emocional” que el cerebro le asigna a una experiencia. El cerebro  asocia esa experiencia con la reacción física que tuvimos, el corazón latiendo a mil, sudoración, nudo en el estómago, falta de aire.

Si alguien tuvo una mala experiencia al volante, un accidente, un ataque de pánico conduciendo, o simplemente una situación de tráfico muy estresante, el cerebro creó un marcador somático intensamente negativo.

Cada vez que esa persona se enfrente al coche o piense en conducir, su amígdala reactivará de forma inconsciente e instantánea ese “recuerdo corporal” de peligro antes de que tu corteza prefrontal, la parte lógica, pueda decir, “Tranquilo, vas a una velocidad segura y tienes el control”.Frases que no ayudan en la amaxofobia

Según el enfoque de Damasio, la amígdala interpreta el coche como un peligro porque ha quedado ligado a un marcador somático negativo. El malestar físico asociado a la conducción es una prueba para tu cerebro de que tu vida corre peligro, ignorando por completo cualquier argumento lógico.

Entender esto nos ayuda a comprender por qué en los casos de amaxofobia es inútil decirle a la persona que con la práctica constante el miedo desaparece, o que es un buen conductor, o el famoso “tú puedes”, o regalarle frases bonitas. Todo esto puede ser de mucha utilidad en un conductor novel que no sufre amaxofobia.

En los casos de ansiedad al volante la exposición al tráfico real debe hacerse de manera gradual, progresiva y controlada. Cada exposición crea una experiencia emocional correctiva, que ayuda a desarmar esa asociación distorsionada entre conducción y peligro.

El cerebro aprende a través de la experiencia no de la lógica, por eso en el momento en que la amígdala entra en escena, es inviable que alguien pueda decirse a sí mismo, “estoy tranquilo, todo va a salir bien, soy un buen conductor”.

¿Qué decirle a alguien con miedo a conducir?

Esto recién va a ser posible cuando la amígdala se apague, y empiece a cobrar protagonismo la corteza prefrontal.

Nada mejor para disminuir la actividad de la amígdala que calmar al cuerpo, y ¿cómo podemos calmar al cuerpo?. Exhalando más largo que cuando inhalamos estimulamos al nervio vago, y esto activa el sistema nervioso parasimpático, es como si la amígdala dijera, “si respiras así de tranquilo el peligro ya ha pasado”.

El cerebro lee la postura del cuerpo, si estás encogido, tenso y con la mandíbula apretada interpreta que estás en peligro, al conducir relaja los hombros, suaviza la mandíbula, no sujetes el volante con fuerza, siente tus pies en el suelo o sobre los pedales. Calmar el cuerpo para recuperar la mente.

El pensamiento positivo no sirve para regular la amaxofobia.

Miedo al volante

Las personas con ansiedad al volante, según las estadísticas, uno de cuatro conductores sufre algún tipo de ansiedad al volante, un número más que importante, no exageran, no inventan, ni están fallando, están sintiendo.

La amaxofobia no es algo para avergonzarse, todo lo contrario, hay que hacerlo visible, ponerle palabras, y no sufrirlo en silencio. No estás solo.

Hasta el próximo posti y recuerda que no hay nada más humano que sentir miedo. La amaxofobia se regula con las herramientas y el acompañamiento necesarios.

Betina A. Speroni YouTube. Subo shorts sobre ansiedad al conducir.

betinapsicologadonostia@instagram