“Del miedo, al placer de conducir”. “Amaxofobia”
21/04/2026
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 “La carretera no te juzga, solo te invita a avanzar”

En este posti te invito a reflexionar sobre la ansiedad al volante. La amaxofobia no es tan rara como parece. No es algo para avergonzarse, ni algo para esconder. No estás fallando, estás sintiendo.

¿Se puede superar? La respuesta corta es, sí. La respuesta larga es que se mejora con paciencia, constancia y con las herramientas y el acompañamiento necesario. No hay dos procesos que sean iguales. Cada persona tiene su propio proceso.

¿Por qué es importante saber que el proceso no es fácil?. Para no crearse falsas o irrealistas expectativas. Que no sea fácil, no significa que sea imposible. La ansiedad en la amaxofobia se regula y se mejora plenamente. Y conseguirlo es indescriptiblemente gratificante. Merece todo el esfuerzo que se ha puesto en el mismo.

Que no es fácil significa que no se regula por arte de magia, y que no depende de la voluntad, ni de salir a practicar a lo tonto, sin ton ni son.  Si me preguntan cuáles son las herramientas principales para regular la ansiedad al volante, diría que son la paciencia, la constancia, y las ganas de lograrlo, sin estas no vale la pena intentarlo.

Estas tres características van a ser como los cimientos sobre los cuáles se van a apoyar la exposición gradual, las técnicas de relajación, la identificación de pensamientos catastrofistas, entre otras.

¿Cómo superar la amaxofobia?

“Las manos que hoy tiemblan sobre el volante, son las mismas que mañana acariciarán el viento de la victoria.”

También es importante la incorporación del humor en el proceso. Reivindiquemos el humor como herramienta de vida. Desarrollar la habilidad de reírnos de nosotros mismos es algo hermoso. Si yo soy la primer persona que se ríe de sí misma, de lo que me salió al revés, o no muy bien, o torcido, le quito al otro el poder de hacerlo. Lo desarmo.

Y además y no menos importante el humor ayuda a desdramatizar, a mirar la situación desde otra perspectiva, a relajarnos, a generarnos una emoción agradable, y a no interpretar situaciones cotidianas como de vida o muerte.

Imagina que estás detenido en un semáforo en pendiente esperando que cambie a verde, con la frecuencia cardíaca hasta la altura de las nubes, y al intentar salir, se te cala el coche. ¿Quién no ha estado en ese lugar?. No es un momento para reírse, verdad?. Uno quisiera evaporarse literalmente o volverse invisible. Ambas cosas imposibles. Solo queda salir dignamente de esa situación que aunque sumamente incómoda, molesta y desagradable, es un aprendizaje.

En situaciones como la mencionada es común sentir muchísima vergüenza, sentir que somos inútiles, y el hazme reír de todos los experimentados y “extremadamente competentes” conductores que nos rodean. Y la realidad es muy distinta.

Ansiedad al volante, se mejor, y se supera

Quien está en esa situación lejos de ser un inútil es alguien que está aprendiendo una destreza nueva. Por tanto, al principio, inevitablemente va a cometer errores, y muchos, tantas veces como lo necesite su proceso. Todos hemos pasado por ese lugar. Algunos a edades más  tempranas, otros más avanzadas, pero esta cuestión temporal no tiene que ver con el desempeño de la habilidad.

Qué hace cada uno con esa incomodidad va a marcar la diferencia entre quienes logran finalmente su cometido de conducir libremente, o quienes desisten.

Desistir no está mal. No es obligación exponerse a situaciones incómodas en la vida. Sin embargo, es útil desarrollar tolerancia a situaciones frustrantes e incómodas, no solo para alcanzar objetivos, si no para expandir y  enriquecer nuestra vida.

Si siempre nos quedamos haciendo aquello que nos sale fácil y bien nuestra vida se reduce a eso. Y nuestro cerebro encantado de la vida, ya que el mismo está programado para la supervivencia y la reproducción de la vida, no para que seamos felices, ni conduzcamos alegremente.

Pero volviendo a la exposición gradual y progresiva, la misma es fundamental en el proceso de regular la ansiedad, porque el cerebro no aprende bajo terror, sino bajo pequeños retos superados.

Tips para regular la ansiedad al volante

Cada pequeño paso que das le está diciendo a tu cerebro que eso es importante para ti. La repetición crea la habituación. El cerebro con la repetición de cada exposición aprende que en la misma no hay peligro. Y empieza a ser tu aliado. ¿No es maravilloso?.

De eso se trata el proceso de regular la amaxofobia, de tener al cerebro de aliado, y no de “enemigo”. Si bien en cada exposición con el coche hay una práctica con el mismo, esta práctica tiene que estar ajustada al ritmo y a las necesidades de cada persona.

No se trata de coger el coche y practicar y practicar hasta que la confianza aparezca. Esto le funcionará a aquellas personas que no sufren amaxofobia, claro.

Las personas que no sufren ansiedad al volante, sienten ansiedad al principio del proceso, solo que en niveles mucho más bajos, y entonces no se bloquean ante la misma, ni se detienen en esos escenarios catastrofistas cargados de emocionalidad. Sin ansiedad nos moriríamos.

La ansiedad es una emoción, tiene una función, y en si misma no es algo malo. No obstante, cuando se activa intensamente genera sufrimiento, malestar, no deja pensar con claridad, se activa el estado de alarma, siendo todo esto muy limitante.

La exposición gradual puede ser dividida en fases de menor a mayor complejidad según cada caso.

Del miedo al placer de conducir

Si el solo hecho de coger las llaves del coche te dispara una lucha interior, la primer fase podría consistir en sentarte en el coche sin arrancarlo, permaneciendo unos minutos en el habitáculo mientras observas tu respiración, observas cómo responde tu cuerpo, si sientes alguna tensión y en qué parte.

Al mismo tiempo puedes habituarte a los mandos de tu coche, y memorizar dónde se encuentra cada uno. La idea es repetir este ejercicio hasta que la ansiedad en esta fase disminuya un cincuenta por ciento, y entonces pasar a la siguiente. No antes.

En el siguiente posti te compartiré ejercicios para las siguientes fases del proceso.

Hasta el próximo posti y recuerda que, “La confianza se construye como el rocío: gota a gota, kilómetro a kilómetro, mañana tras mañana.”

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