“Amores huracanados vs amores con viento a favor”
¿Cómo saber si es aburrimiento o falta de estrés y adrenalina? Muchas veces, se confunde el aburrimiento, con la calma emocional en la pareja. En este posti reflexionamos sobre dicha diferencia, y al mismo tiempo cuestionamos la mala prensa que tiene la palabra aburrimiento.
Como si aburrirse fuera equivalente a algo malo o negativo, de lo que hay que deshacerse. Vamos al lío.
Quien a una edad temprana estuvo expuesto a fuertes tormentas y vendavales emocionales, puede presentar dificultades para saborear aquellos momentos de una relación donde reinan la calma y el viento a favor. Llegando incluso a confundir la falta de estrés y la comodidad emocional del vínculo con aburrimiento.
A esta confusión no se llega de la nada. A esta confusión llegamos acompañados de nuestras creencias acerca de lo que es estar en pareja, de lo que son las relaciones, de lo que es el amor. Cada uno de nosotros tiene una idea de lo que es la vida en pareja, de lo que es compartir con otro, cada uno está en mayores o menores condiciones, y más o menos dispuesto a dar determinadas cosas en ese vínculo, y al mismo tiempo espera recibir del otro ciertas cosas.
Si he crecido navegando en tempestades, no sería una sorpresa que al navegar en un apacible y soleado día esté esperando la tormenta, o me resulte difícil dejarme ser en la calma, o busque la manera de arruinarla, o quizás, la misma serenidad me resulte aburrida.
“Después de haber navegado en huracanadas relaciones de pareja se puede aprender otra forma de amor”.
Aprender otra forma de amor conlleva la ruptura de viejas creencias, como que el amor es intenso y adrenérgico, y que los que se pelean se aman, y que quien te ama te hace sufrir, y que el amor duele mucho, o que no me merezco el amor y la valoración de nadie, o que solo alguien que valga poco se puede fijar en mi.
¿Cómo saber si es aburrimiento o falta de estrés y adrenalina?.
¿Dónde hemos aprendido que estar en pareja es estar alegres, haciendo planes y pasándola fenomenal todo el tiempo, o casi todo el tiempo?. O que estar en pareja es tener ganas de estar siempre con el otro, y desear tener sexo todo el tiempo, y que a su vez el otro siempre tiene que estar dispuesto y disponible para mí.
En relación de pareja como en la vida misma hay diferentes tipos de momentos. Y en cada uno de esos momentos nosotros a su vez vamos a estar recorridos por diferentes emociones, sensaciones y pensamientos. Por supuesto que en toda relación deben existir momentos para el encuentro y compartir cosas juntos, como también para el espacio personal, y al igual que se comparten hermosas experiencias, en otras situaciones puede que tenga lugar el aburrimiento. El aburrimiento en sí mismo no tiene porque ser algo negativo.
Ahora si me aburro todo el tiempo con mi pareja, si su vida me resulta aburrida, la actividad sexual es pobre, y solo con mucho esfuerzo logro encontrar momentos placenteros, nos estamos acercando al desamor.
En este caso el aburrimiento, como casi todo en la vida es una cuestión de grado. Si buscamos sinónimos de aburrimiento encontramos: Hastío, cansancio, fatiga, disgusto, aborrecimiento, desgano, indiferencia, apatía. ¿Y si al sentir algo de esto en una relación nos preguntamos qué podemos estar haciendo, sin darnos cuenta, para mantener esta situación.
Tal vez, la monotonía está cobrando protagonismo, o el desinterés en hacer planes, o el querer estar en todas partes y cumplir con todos y todo no deja espacio para la pareja, o el desestimar la importancia de trabajar y cuidar cada día la relación, o tal vez estoy comparando una relación real con el ideal que tengo de lo que debería ser una relación. Y aquí estamos volviendo a las creencias.
¿El aburrimiento es continuo?, ¿Cuándo lo empezamos a sentir?, ¿A mi pareja le pasa algo parecido o solo a mí?, ¿En que momentos y haciendo qué cosas el aburrimiento no visita a la relación?, ¿Qué sucedería si esto sigue igual y nada cambia?, ¿Quién está más preocupado por esta situación?.
Como podemos ver el aburrimiento como cualquier otra emoción tiene una función, y nos puede brindar información valiosa sobre nosotros mismos y nuestras relaciones. Al desentendernos de la misma como si fuera una peste, caemos en la famosa evitación que forma parte del problema y lo mantiene.
Desde padres distantes afectivamente, o cuidadores primarios negligentes, hasta abuso o maltrato infantil, las distintas experiencias por las que cada persona transita a lo largo de su vida, principalmente en la temprana infancia, tienen un papel importante en la creación de las creencias desde las cuales miramos, interpretamos y construimos la realidad.
“La adrenalina que genera la montaña rusa en una relación sentimental, no tiene nada que ver con el amor sano, con ese amor que merece ser vivido.”
Esa extrañeza frente a la calma emocional, muchas veces, hace que experimentemos como algo soso, con poco sabor, un silencio acogedor, la falta de sobresaltos en la relación, la previsibilidad del otro, es casi como probar una manzana después de llevar mucho tiempo comiendo comida chatarra.
Quizás el problema no sea esa cuota de aburrimiento, si no el estar acostumbrado a navegar en mares revueltos. En sentir que no valemos demasiado. En considerar que nadie que valga la pena se puede fijar seriamente en nosotros.
Las experiencias de vida, y cada uno tiene las propias, son la materia prima con las cuales construimos nuestras creencias, junto a lo que nos aporta la educación, la publicidad, el cine, los amigos, la cultura, y todo esto inevitablemente impregnado por la ideología imperante del momento.
¿Crees que la adrenalina y la intensidad son un buen condimento en la pareja?, ¿Cuán importante es para ti saber cómo se siente tu pareja en la relación?, ¿Crees que hay que sacarse de encima el aburrimiento, o te enriqueces con los beneficios del mismo?.
Cuando hablamos de creencias, la flexibilidad juega un papel importante. Cuanto más rígido sea el sistema de creencias de alguien mayor será la dificultad en cuestionar las mismas, y por consiguiente, de aprender y validar las creencias del otro. Tan importantes como las propias.
Hasta el próximo posti, y recuerda que, “El amor duele un poco, si duele mucho hay que dar un paso al costado. Hay que salir de ahí. Hay que salvarse.” Bajarse del barco, siguiendo con nuestra metáfora.




