Paternidad negligente. Cuando la familia es un lugar del que se desea huir
abril 2, 2021
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Lazos de sangre que contaminan

La vida es maravillosamente imperfecta.  Los padres son quienes se encargan de la protección, el cuidado, la crianza, y el desarrollo del bienestar de sus hijos. Como adultos responsables del menor velan por su bienestar físico y emocional. Y si bien esto es lo que sucede la mayoría de las veces, en algunos casos no es así. Ya decíamos al principio que la vida es imperfecta.

¿Qué sucede cuando no es así? Podríamos preguntarnos por las razones o los motivos que llevan a algunos padres a no poder desarrollar la función paterna, que como decíamos tiene que ver con la protección y el cuidado de sus hijos, pero la idea de este posti no es pensar en las razones, que pueden ir desde una intensa adicción, a una psicopatía, recordemos que el/la psicópata no es ni hijo, ni padre, ni hermano, ni nada, solo trabaja para sí mismo y está   enamorado de sí mismo, y los demás son meras “cosas” que le pertenecen.

La idea es reflexionar sobre la vida de estos menores cuando ya no son tan menores, cuando se convierten en adolescentes y se preparan para ingresar al mundo adulto.

Padres que no pueden "ser padres.

La propuesta es pensar juntos sobre el mundo en el que se va construyendo alguien, que aprende desde muy temprano a refugiarse en sí mismo, como consecuencia de la falta de apoyo externo. En algunos casos, la familia extensa puede compensar estas carencias ayudando en el cuidado y la supervisión de estos menores, en otros casos, la familia extensa no llega a dimensionar la intensidad de la adicción, el famoso “no es para tanto”, cuando esta dificultad de la familia extensa en ver el problema, se suma a la de la familia de origen, la soledad, el caos y la confusión empiezan a ser protagonistas en el mundo de estos niños.

Muchas veces la vida de quienes han crecido con padres que no han podido “ser padres”, es decir de aquellos progenitores, que no han podido satisfacer las necesidades mínimas de afecto y cuidado de sus hijos, se vuelve un caos. Sí, un completo caos, y especialmente desde lo emocional.

“Cuanto más intensa es la adicción, más te aleja de la vida”.  La adicción inevitablemente deja huellas en el grupo más cercano. Los hijos de padres adictos lo saben.

La adiccion de mis padres me los robo

En estos casos de negligencia parental el grupo familiar deja de ser un lugar seguro, que contiene, arropa y protege y se convierte, paradójicamente en un lugar inseguro, donde reina, la ansiedad, la tensión y el temor.

Un lugar en el que las palabras no se usan para expresar lo que se siente.  Hay que deshacerse de lo que se siente, hay que ahogarlo, inhalarlo, fumarlo, cualquier acto es mejor que la puesta en palabras del mismo.

Un lugar en el que las emociones no tienen nombre, son todas iguales, todo es miedo, duda, culpa, de todas hay que huir, cualquier emoción parece ser peligrosa.

Un lugar del que se sueña huir. ¿Puedes imaginarte las emociones de alguien que desea huir de su familia? Sin olvidarnos del significado que la familia, como tal, tiene en nuestra cultura occidental. La familia como espacio sagrado e impoluto. Características que por cierto, también se desplazan al rol de padres.

La sociedad asume que todos los padres, solo por el hecho de serlo, cuidan, protegen, y se implican en la crianza de sus hijos. Y si bien, en la gran mayoría de los casos es así, no sucede siempre, ya decíamos que la vida es imperfecta.

Cuando no se puede contar con los padres

Cuando no es así, cuando quienes deberían cuidarte no pueden hacerlo, quedas a la intemperie, sin un apoyo seguro, y sin más opción que aprender a los golpes a ser tu propio apoyo.

Quedas expuesto  a la sin razón de la vida, y a la falta de comprensión del afuera, que como muchas veces sucede esta distraído en otras cuestiones.

¿Cómo saber que esto a lo que estas expuesto no es “normal”? ¿Cómo darte cuenta que algo no anda bien?¿Cómo diferenciar entre un padre negligente y otro que no lo es? ¿Cómo entender que no hay nada de malo en sentirte como te sientes, cuando te han enseñado que las emociones son peligrosas y que es mejor deshacerte de ellas?

Sin duda los padres son el primer gran modelo con el que contamos. utilizando un término actual hasta podríamos decir que son los primeros “influencers” del niño. Nuestros padres nos enseñan a sentirnos queridos, respetados, valorados, o no. Nuestros padres nos miran, y en esas miradas nos podemos sentir aprobados, o por el contrario descalificados. Las palabras de nuestros padres pueden reforzar nuestros logros, o mostrarnos que es muy difícil complacer a otros.

¿Como diferenciar entre un padre negligente y otro que no lo es?

¿Cómo no sentirte ignorado y poco valioso cuando el único plan de alguno de tus padres es perderse en la adicción?¿Cómo no sentirte un poco culpable por no poder rescatarlo del infierno en el que habita?¿Cómo no llegar a creer que si tu fueras distinto, tal vez, esto no pasaría? ¿Cómo entender que el amor y la sola existencia de un hijo no sea una razón suficiente, para salvar a un padre del abismo?

La experiencia muestra que solo quien ha entrado en una adicción tiene la fuerza para poder salir de la misma, en el mejor de los casos, y no sin antes mucho esfuerzo, y ganas de conseguirlo. Nada es responsabilidad de los hijos. Los hijos son hijos, y como seres vulnerables necesitan la atención y el cuidado de los adultos mayores.

De nuestros padres aprendemos a relacionarnos con los demás, a sentirnos amados y a amar. Vaya que son importantes, verdad? Claro que son figuras primordiales en nuestra vida, y que van a moldear nuestro comportamiento y nuestra manera de significar el mundo, pero no nos olvidemos que nada de esto nos determina.

Sobreviviendo a la adiccion de un padre

Por consiguiente, independientemente de lo negligente que haya podido ser el comportamiento para con sus hijos, esto no los programa para ser de una forma u otra. Siempre tenemos la posibilidad de decidir como mejor nos gustaría estar o sentirnos con nuestras circunstancias. Siempre se puede estar o ser un poco mejor.

Lo único cierto con respecto a tener padres con los que no se puede contar, porque en definitiva son padres que no pueden hacerse cargo de su propia existencia, por lo tanto, no pueden hacerse cargo de la de sus hijos, es el dolor y el caos emocional que esto genera en los hijos.

¿Cómo saber que es la felicidad, cuando no has visto a tus cuidadores primarios ser felices? ¿Cómo apreciar las cosas más simples de la vida, cuando lo único importante parecía ser la satisfacción de la adicción?

¿Cómo saber que a pesar de los dolores de la vida, es posible disfrutar de la misma, si solo has visto malestar y hundimiento emocional?

Cuando la familia es un infierno

Este es el aprendizaje que los hijos de los adictos intensos se deben a sí mismos. Este es parte del viaje que les permitirá acercarse cada vez más a la vida, y alejarse de la oscuridad, para luego poder incorporar las sombras de la vida al milagro de estar vivos.

Hasta el próximo posti y recuerda que ningún acontecimiento puede robarte las ganas de ser o sentirte un poco mejor.

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Podcast Psicología Betina Speroni.