¿Me quiere o no me quiere? Afrontando el desamor
septiembre 8, 2019
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¿Reconquistar a quien ya no nos ama, o reconquistarnos a nosotros mismos?

Que alguien no nos ame, no nos elija para formar parte de su vida, o deje de hacerlo produce una herida en nuestro narcisismo, que para algunas personas será más fácil de gestionar que para otras.

¿Quién no conoce el amargo sabor del desamor? ¿Quién en cuestiones de amor ha sido siempre correspondido? ¿Acaso el sentirnos correspondidos y aceptados por el otro sería igual de maravilloso si no conociéramos el rechazo?

En este posti te invito a reflexionar sobre la finalización del amor en los vínculos de pareja. Que el amor puede durar toda la vida, es cierto. Como también es cierto que puede durar una semana, un verano o dos primaveras.

Muchas veces cuando alguien empieza a perder el interés, las ganas y el deseo por el otro, se siente culpable y le resulta muy difícil decir: “Ya no te quiero”. Y entonces lo dice cómo puede, muchas veces con evasivas, distanciándose emocionalmente, a veces, hasta llegando a decir que se está viendo o conociendo con otra persona. Diferentes maneras de decir: “Ya no quiero estar contigo”.

Desde un punto de vista, estos rodeos se pueden interpretar como una forma de “cuidar” y no hacer sufrir a quien ya no aman. Como si al decirle a alguien que ya no lo aman estuvieran cometiendo un “homicidio”. Y si bien es cierto que las palabras tienen tanta fuerza para curar nuestra alma, como para destrozarla. Mi pregunta es: ¿Acaso con tanto rodeo y evasiva no estoy causando más dolor del que estoy tratando de evitar?

Patricia llega a la consulta confundida, está de baja médica, no entiende que pudo haber pasado para que quien fuera su pareja durante 10 meses haya decidido terminar la relación.

Al repasar la historia de esta relación Patricia narra diferentes momentos en los que su ahora ex pareja le dice “como puede” que ya no quiere seguir con esa relación. En un primer momento su ex pareja le dice que emocionalmente no se encuentra bien, que consulto con un profesional por el maltrato que sufrió en su relación anterior, y que necesita un tiempo para él.

Patricia intenta por todos los medios “acortar el tiempo” que su pareja le pide. Luego del cual retoman la relación, y al cabo de un breve tiempo, nuevamente su pareja le dice que no quiere seguir con la relación, ya que la chispa que antes sentía ahora se desvaneció. Patricia accede a que sean buenos amigos, y entonces empiezan a compartir una serie de actividades como quedar con amigos, ir a la playa, a distintos festivales, etc. El objetivo de patricia era reconquistarlo, el de él, “no lastimarla aún más” y ser su amigo para evitarle un mal mayor, ya que ella se encontraba desolada por la ruptura de esta relación. Luego de una serie de intentos fallidos de re enamorar y recrear el vínculo que habían tenido,
como siempre la realidad se impuso y Patricia tuvo que aceptar en contra de su voluntad, sus defensas, y con mucho dolor que la relación de pareja que en algún momento habían iniciado ya no existía más.

Es imposible transcribir en estas líneas la cantidad de matices a través de los cuales la pareja de Patricia intenta comunicarle que quiere salirse de la relación, a su manera, claro, como todos hacemos, y la interpretación que ella hace de cada uno de estos enunciados, usando su propio traductor.

Como también muchas veces nosotros hacemos. ¿”Como puede ser que quiera dejar la relación si pasamos un verano súper felices”?, “Una semana no es suficiente para enamorarse de nadie, seguro me lo dice porque esta inseguro”, ¿Y si intento conquistarlo de nuevo, por algo todavía somos amigos”?

¿Qué nos muestra esta historia? La importancia de aprender a comunicar lo que nos pasa de manera asertiva, es decir, sin dañar al otro, pero al mismo tiempo siendo sinceros con nosotros mismos. En el caso de querer terminar una relación debemos encontrar las palabras que mejor reflejen nuestros sentimientos. Aquellas palabras que mejor se acerquen a lo que nos está pasando. Frases como: “Necesito tiempo”, “No sé lo que me pasa”, “Estoy confundido”, “Te quiero mucho, pero”, “La vida da muchas vueltas uno nunca sabe”. No suelen ser muy esclarecedoras, y menos aún en alguien que todavía quiere seguir en esa relación.

Frases como estas favorecen que el “hilito de esperanza” no se corte. En cuestiones de amor esto de que la esperanza es lo último que hay que perder, muchas veces genera un gran sufrimiento. Si ya no te quiere, la esperanza es lo primero que hay que perder.

Por otro lado e igual de importante es recordar que cuando alguien nos ama nos hace un lugar en su vida, si no tiene tiempo se lo hace, quiere vernos, nos suma en sus planes, nos invita a conocer su mundo y su gente. Cuando alguien te ama va a querer compartir parte de su tiempo contigo, no va a “pedirte un tiempo”.

A modo de resumen, es importante tener en cuenta que cada relación de pareja, y los “juegos relacionales” de la misma son tan únicos como las personas que la componen. Sin embargo, la dificultad en decirle al otro de forma asertiva, clara y concisa que ya no lo queremos, es bastante habitual, y está auspiciada por el famoso: “Tiene que darse cuenta”. Y a veces, el otro lo que justamente no puede hacer es “darse cuenta”. Aquí entran en juego la historia de vida, la biografía, la forma de interpretar las situaciones de cada uno, y un largo etc.

Para construir una relación de pareja se necesitan dos que quieran lo mismo. Sin embargo, a la hora de la ruptura, basta con que sea uno quien quiera bajarse de la relación, para que la misma deje de existir como tal.

Aquí descansa la dulce incertidumbre del amor, en el hecho de que en cualquier momento cualquiera de los dos puede no querer continuar con la relación. Y de ser así, no hay nada que nosotros podamos hacer para impedirlo. No podemos obligar a nadie a seguir a nuestro lado.

Si bien la incertidumbre tiene que ver con la falta de garantías, y de certezas sobre algo, también es cierto que no nos levantamos una mañana y dejamos de querer a quien es nuestra pareja. Así como sin saber y poco a poco nos vamos enamorando, el desamor suele hacer un recorrido parecido.

Nada mejor que rendirnos incondicionalmente a la realidad. Después de todo, lo que es es. Aunque nos duela. Aunque no nos guste. Aunque nos salga caro. Aunque no nos convenga. Aunque nos haga sufrir. Hay cosas en la vida que suceden más allá de nosotros, de nuestro control, de nuestra voluntad. ¿Para que resistirnos?

Les comparto un pensamiento de Martin Heidegger que me parece una delicia.

“Los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo; en la medida en que dejan al sol y a la luna seguir su viaje, a las estrellas su ruta, a las estaciones del año su bendición y su injuria; en la medida en que no convierten la noche en día, ni hacen del día una carrera sin reposo”.
Hasta el próximo posti y recuerda que: “La valía de un hombre se mide por la cuantía de soledad que le es posible soportar”. Friedrich Nietzsche

Puedes visitar mi canal de YouTube Betina Speroni.

Podcast Betina Speroni Psicología en:

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